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Ceibo

Erythrina Crista-galli

El ceibo es un árbol nativo de América del Sur, especialmente asociado a ambientes húmedos y cursos de agua.

Se reconoce fácilmente por sus grandes flores rojas, que aparecen agrupadas en racimos y constituyen una de mis principales características, y puede alcanzar aproximadamente 6 a 10 metros de altura y su follaje es caduco.

🌺 Una flor muy especial

Desde el 22 de diciembre de 1942, la flor del ceibo es la Flor Nacional Argentina, declarada mediante el Decreto N.º 13.847.

También es Flor Nacional de Uruguay.

🌎 ¿Dónde vive?
Está presente en ecorregiones como:

  • Esteros del Iberá.
  • Selva Paranaense.
  • Delta e Islas del Paraná.
  • Yungas.
  • Chaco Húmedo.

Suele crecer en ambientes húmedos, lagunas, bañados y bosques asociados a cursos de agua. 

🌿 Características

  • 🌳 Altura: aproximadamente 6–10 metros.
  • 🍃 Follaje: caduco.
  • ❤️ Floración: roja.
  • 🌱 Propagación: por semillas.
  • 🌳 Duración: perenne.

Mis ramas jóvenes presentan aguijones.

🐦 ¿Quiénes me visitan?
Mis flores atraen especialmente a picaflores, que participan de su polinización.

También soy hospedero de distintas especies de mariposas y polillas, entre ellas Astraptes fulgerator, Proteides mercurius y Leucanella viridescens.

🌱 ¿Por qué soy importante?
Además de su valor cultural como Flor Nacional, el ceibo cumple funciones ecológicas importantes. Sus flores ofrecen recursos para distintos animales y la especie forma parte de ambientes naturales asociados al agua.

También puede encontrarse en parques, plazas y otros espacios urbanos.

📖 Cuenta la leyenda...
Una antigua leyenda guaraní cuenta la historia de Anahí, una joven indígena que, luego de ser capturada por los conquistadores, fue condenada a morir en la hoguera.

Según el relato, mientras las llamas la rodeaban, Anahí se transformó en un árbol. Al amanecer, en el lugar donde había estado la joven apareció un hermoso árbol de flores rojas.

Desde entonces, el ceibo quedó asociado en la tradición popular con la valentía, la fortaleza y el amor por la tierra.

📖 Versión larga de la leyenda

Cuenta la leyenda...

Cuenta la tradición oral que en las riberas del Paraná vivía una indiecita llamada Anahí. En las tardecitas veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños...

Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos y su libertad.

Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muhas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián y huyó rápidamente a la selva.

El grito del moribundo carcelero despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería. Al rato la joven fue alcanzada por los conquistadores. Estos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera. La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que pareció no querer alargar sus llamar hacia ella. La doncella indígena, sin murmurar palabra, sufría en silencio con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cundo el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.

Al amanecer los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes y flores rojas aterciopeladas en todo su esplendor, como símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

Fuente: Cancillería Argentina.